Trágica muerte en las costas del mar Yentru (crónica periodística).
Durante el atardecer del pasado lunes se llevó a cabo un asesinato en las costas del Yentru. El más grande guerrero de Los Confines, Dulkacellin, fue gravemente herido por una bala disparada por Leogrós, el comandante del ejército de los sideresios.
Luego de la última batalla que se llevó a cabo, el valiente hijo de Dulkacellin, Kume, se infiltró en la base enemiga para destruir todas las armas que les daban la ventaja a los sideresios sobre los guerreros de Las Tierras Fértiles. El joven guerrero incendió las reservas de pólvora logrando así que los enemigos perdieran todas sus reservas. No obstante, gracias a los perros rastreadores, los sideresios lo encontraron y asesinaron cobardemente en una injusta batalla de varios hombres contra un solo muchacho que dio su vida para que su tierra fuera liberada.
Ante tal acto salvaje, el bravo guerrero apodado “El venado” – por su porte, fuerza y destreza –, embargado por la más absoluta ira y tristeza, emprendió el viaje sobre su caballo “Espiritu-del-viento” y decidió vengar a su amado hijo.
Con una rapidez propia de él, llegó a las costas del Yentru. Las heridas de la batalla no eran nada en comparación con el enorme dolor que embargaba su corazón de padre. Llamó con bravura a Loegrós, reclamando su presencia para vengarse de la injusta muerte, el enemigo se acercó y disparó su arma. Junto con el fuego de esa bala, la vida del venado se perdió en aquel cielo oscuro.
El guerrero disparó una flecha, pero lamentablemente esta se perdió en la infinidad del mar, aunque algunos sostienen que esa flecha viajó hasta el territorio enemigo y se clavó en la risa de Misáianes, líder de los sideresios.
Hoy lamentamos la pérdida de dos guerreros que dieron su vida por la libertad de Las Tierras Fértiles, padre e hijo, Dulakacellin y Kume.
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